viernes, 3 de marzo de 2017

INCUMPLIR

Promesas incumplidas.

No volveré a prometer nada. Aún con la RUINA en mente volví a leer AMOR en la ROMA derruida de tus labios.
Me odio por volver a caer, siempre caigo, aunque hay una diferencia entre tú y yo: yo solo caigo en ti cara a cara y beso a beso, mientras que tú... bueno, a ti te dura la caída un lapso mayor de tiempo aunque no estemos juntas.

Es bonito estar contigo, aparcar en cualquier parque y no necesitar ni salir del coche; desear constantemente que no pase el tiempo y que parezca que con cada deseo se triplica la velocidad a la que corren las agujas del reloj.
Es perfecto cuando me alborotas el pelo porque sabes que lo odio y cuando me miras haciéndote la seria y te brillan los ojos.
Me encanta cuando me dices que mi sonrisa es la más bonita que has visto y que siempre tendré un hueco en tu corazón.
Me vuelve loca hacerte rabiar haciéndote fotos a traición y reírme cuando te las paso por Whatsapp y te enfadas y me pones las caritas serias que miran de reojo.
Me quedaría a vivir en ti cada vez que me llevas de noche en el coche y no sabes llegar a la residencia pero no quieres admitirlo para no perder tu particular imagen de chula y acabámos pasando cincuenta veces por el mismo sitio, gastas gasolina y me rio de ti mientras me miras como el ciego que ve el mundo por primera vez.

Es bonito, si, pero ya no tiene futuro. Nuestro amor está muy quemado aunque jamás lo vayas a admitir. Es como un antiguo fuego de cuya existencia solo quedan cenizas que cuando el viento sopla fuerte se reavivan unos instantes pero inmediatamente se vuelven a apagar.

Me siento mal al saber que tienes la esperanza de que nuestros caminos se vuelvan a juntar porque yo sé que no será así. De todas formas por mucho que prometa no volver a leer ROMA al revés contigo, quizá, probablemente lo vuelva a hacer. Será en instantes como los ya nombrados que tanto me gustan a mí porque no implican atadura ninguna y que tanto odias tú a la larga porque te vuelven a calar hasta los huesos cada vez.

Quizá si entonces me hubieses elegido a mí estaríamos juntas, como tú dices, pero si te digo la verdad me alegro de que no lo hicieses. Ahora que te ha salido mal con ella me has perdido también a mí (porque claro, no voy a ser el segundo plato) y eso es lo que más te jode del mundo y sintiéndolo mucho, disfruto que te reviente como una patada en el estómago. Si me hubieses elegido a mí probablemente vivirías con la duda de si hubiese sido mejor elegirla a ella, y me deleita que sea al revés.

Te ha jodido la vida, campeona. Tan rosa que la pintabas te ha salido más negra que el spray con el que hicimos aquel graffiti. No me gusta sentirme bien viéndote pasarlo mal pero te jodes, te lo mereces; me dio igual que me llorases, te lo solté y punto: ¡te lo merecías! 

Es cierto que ha sido un poco a lo bestia pero joder, cuanto más me dices que está loca más me llama la atención. Es una puta psicópata y me encanta.

También me deleita que lo pases mal cada vez que me habla, que te pongas super celosa cuando cualquiera lo hace y que revientes cuando me besan sin tú poder hacer nada para evitarlo, ni siquiera recriminarme.

Sé que no está bien, pero disfruto cuando lo pasas mal, un tipo de venganza indirecta por lo que me hiciste.