sábado, 27 de mayo de 2017

1001

Mil y un momentos contamos ya, capicúa como a ti te gusta.
Me resulta tan lejano cuando me diste tu número de telefóno en aquel bar contando aquella historia para que se me quedara fácilmente que parece que ha transcurrido una eternidad.

Han sido días, dos semanas ya, de vernos mil veces en cada período de veinticuatro horas. Que si a las 7:30 (haciéndome hacer lo que no he hecho ni por un examen, madrugar) antes de entrar al instituto, que si en clase, que si en la parada de autobús, que si por la tarde. 
He esperado el autobús más veces en estas dos semanas que en toda mi vida y, sin embargo, no me he subido ni una. Cruzábamos los dedos porque no llegase nunca, ¡joder!, cuanto más tiempo a tu lado mejor. Maldito 226.

Me encanta que te fijes en cada uno de mis detalles, que me digas que "sé cosas" y que que te gusto porque no soy normal, y sobretodo que confíes en mí a pesar de haber metido un poco la pata al principio.
Me gusta que tengas una canción para cada momento, que sepas cuál es mi favorita y por qué y que yo igual con la tuya, que me tengas consentida, que me abraces en medio de la calle mientras no paras de repetir que soy bonita, aunque sepa que no es así.
Me flipa hablar contigo sobre cualquier cosa, que me cuentes por qué besamos, que me leas, que nos demos mil veces las buenas noches y no nos vayamos, que quites los datos, que calces un 37.5, que pares inmediatamente la alarma, que seas tan yo.

Jamás olvidaré aquella mañana: cómo tan inocente bajé a la puerta a las 7:30, cómo me encantó cuando me dijiste que el regalo era para mí, el abrazo de después.
No sé cuantas veces he leído la dedicatoria ni mucho menos cuántas te he dicho ya que te quiero, fucking crush, y tú me has respondido que tú a mí también (aunque dudo que de la misma forma).

Sabes tanto de mí ya que me asusta, pero no importa, me gusta contarte cosas.
Cómo olvidar aquella tarde en la que insististe en que te contara por qué no me gustaba que le dieses abrazos a más alumnxs antes de decirme que en clase todxs éramos iguales aunque fuera fuese diferente.
Al final no te lo conté, pero ya lo sabías, me lo confesaste, sólo querías escucharlo salir por mi boca. Me dijiste que siempre ganaba, yo te dije que había excepciones y efectivamente, ¡cuánto lloré aquella noche!, a pesar de que me repetías, incansable, que no estaba perdiendo nada.

Incontables veces he mirado de cerca esos malditos ojos verdes y no puedo sacar de mi cabeza una especie de gif en el que sus pupilas se agrandan y reducen en bucle.

Me puede que te acuerdes de cualquier detalle y a ti que yo también lo haga.

Es jodido lo de que sea un secreto a voces; pero no puede ser de otra forma, y te entiendo. 
Fue una cagada lo de las fotos, no deberíamos haberlo hecho, nos habríamos quitado discusiones, peleas, cabreos y llantos de terceros. Comederos de cabeza, en definitiva.

Diría que me arrepiento de lo del jueves por la noche, pero no es así. Si es cierto que quizá no debí haber insistido tanto.
No se me olvida el "no es el momento ni el lugar, todavía soy tu profesora". ¿Lo será algún día? ¿Puedo tomármelo como que sí? Joder, ojalá.
Tampoco puedo olvidar todo lo que me dijiste la mañana siguiente mientras bebíamos coca cola zero porque la light tiene un e-aditivo cancerígeno y tú decías que necesitaba algo con cafeína para soportar el más de un día que llevaba sin dormir.

Lo que más me gusta es que me sigues tratando igual te cuente lo que te cuente, pase lo que pase. Eres jodidamente genial.
Ya no eres mi profesora, se elimina el vernos en clase o en el instituto, pero espero que sigamos esperando el bus juntas muchas veces más.

Mil veces más correría a abrazarte como aquella mañana en la que al saber que estabas mal, solo transcurrieron nueve minutos entre que salí de la cama y estaba abrazándote.

¡Qué jodido va a ser el verano! Después de acostumbrarme a verte mil veces cada día va a ser durísimo no verte ni una.
Aún así sé que vas a seguir ahí, al igual que yo para ti. Es genial saber que tienes a alguien que no se va a ir. 

Y después de repetir mil veces 'mil veces' a lo largo de la entrada dejo claro que el uno que le falta a ese mil para hacer honor al título se lo reservo a ese momento que tanto deseo que llegue, porque como decía la canción que me cantaste antes de irte, lo guardaré.




Excelsior.
Always.


domingo, 14 de mayo de 2017

SUPUESTOS

Supongo que acabará, que al igual que un día me levanté queriéndote, otro me levantaré diciendo ya no más, y se habrá acabado.
Espero dejar algún día de querer que me abraces, de recorrer los pasillos con la esperanza de cruzarme contigo o de ponerme nerviosa cada vez que te veo.
Supongo que a más de uno le habrá pasado: soñar y querer al despertar, y también que con el tiempo se les habrá pasado y cansados de la imposibilidad de realización del sueño lo habrán destinado al olvido.

El primero de los tantos abrazos con que contamos en solo una semana fue extraño y realmente ni lo esperaba ni lo buscaba. 
Fue tan radical el pasar de ignorarte e incluso caerme algo mal a quererte y que seas el ombligo de mi mundo, que aún me descoloca.

Qué irónico quererte.

Aún sabiendo que no es real, que todo es producto de un sueño, no puedo evitar incluirlo en mi realidad, crearme una jodida película y otorgarte el papel principal.

Hacía tiempo que no sentía el cosquilleo y últimamente lo siento tanto como siento que esto no es más que fantasía.

Fantasía que se torna realidad factible con esos abrazos tan jodidamente célicos en los que pondría en práctica el eterno retorno de Nietzsche sin pensarlo dos veces.
Me hacen tan feliz que me doy el lujo de imaginar un poco de real en toda la historia aunque inmediatamente desaparezca y vuelva a caer en el pesimismo de quien desea un imposible.

Sé que he superado el límite cuando cualquier 'N' es identificada contigo tanto por mí como por mis amigas o cuando subo una foto y seis comentarios son enes puestas por ellas.

No te apartas de mi mente ni un puto segundo, joder. O no te vas o yo no quiero echarte.

Cantar la cación que lleva tu nombre por título indefinidamente y que todas mis amigas la canten también.
Que digas que me gusta chincharte, intercambiar una mirada con mi amiga y comenzar a reírnos porque sabe que me gustas y tú no tienes ni idea, que me digas que me vas a echar de menos o que qué bonita soy aunque sea mentira, perder clase por quedarme hablando contigo mientras juego con el cordón de tu chaqueta, que te rías de mí porque tengo aracnofobia y me ha picado una araña, estar entrando a clase, que me hagas cualquier tontería y que se escuche un 'qué feeling' de fondo.
Que nos abracemos diez veces seguidas antes de que nos separe el fin de semana, sin porqué ni razón alguna.
Momentos que me alientan a seguir.

Hace solo una semana desde que el subconsciente me traicionó y ha bastado para imaginar miles de posibles escenarios y actuaciones para nosotras dos, deseando a cada instante que se tornen realidad.

Hoy me he superado, solo sabiendo tu nombre y el pueblo en el que vives te he encontrado en una red social que me ha mostrado doscientas fotos tuyas y tu primer apellido, a partir de él te he encontrado en otra y luego una búsqueda en Google me ha proporcionado tu segundo apellido y tu perfil en otras dos redes, además del título de tu TFG y el nombre de tu evaluador.
Asusta. Cuando a partir de dos simples datos obtienes toda la información que querías sobre una persona te haces a la idea de lo vulnerables que somos.
Nunca había sentido ese abismo, el abismo de la vulnerabilidad. Cualquiera que sepa solo mi nombre y el lugar donde vivo puede encontrar todo lo que hay en los servidores sobre mí, al igual que he hecho yo hoy contigo.

Todos saben que eres mi crush, o amor platónico tradicionalmente. Por eso he dicho que no esperaba ni el primero de tus abrazos, porque de un amor de este tipo no esperas nada, desde el comienzo sabes que está destinado a no ser. Te quedas queriendo muchísimo sin esperar que se te quiera nada. Das sin esperar recibir. 

Sin embargo yo he recibido. O rompes la regla alejándote de la definición de amor platónico o quizá no significa nada y es otra falsa ilusión más entre tantas.

Me das pie, pie a pensar que hay posibilidades, provocando así la aparición del eterno bucle en el que de tener esperanza en que podrá ser paso a la certeza de que no será y viceversa.



Aún así, permíteme pensar que aunque improbable, no es imposible.


sábado, 6 de mayo de 2017

SOÑARTE

Uff, buah, pff o cualquier onomatopeya que se asemeje a un suspiro es la única manera adecuada de empezar hoy.
Y es que suspirando me has dejado cuando te has esfumado sin previo aviso; y ojalá hubieras estado realmente siquiera unos minutos, pero que va.

Te juro que lo he intentado, he intentado volver a dormirme y no sé si lo he conseguido o no, pero lo único que sé es que ya no estabas ahí.
Anoche no me dormí pensándote (creo), de hecho nunca he querido soñarte ni te he prestado mucha atención, pero joder, maldito subconsciente.

Me has desordenado el día y quién sabe si la vida (espero que no). Daría millones porque el jodido sueño se hiciese realidad. Absolutamente perfecto, tan célico que has traído de vuelta el mariposario. Y tú, ¿qué decir de ti? Nunca hubiera imaginado ni mucho menos querido verte como te veo ahora, porque me asusta, me aterra que dure esta sensación y aún más que se intensifique cuando te vea el par de horas que quedan para no volverte a ver ni a saber de ti jamás. Necesito conseguir algún dato tuyo y aferrarme a él para buscarte después.

Mierda. Tengo que dejarlo pasar, olvidarlo, ni siquiera sé si perteneces a mi mundo aunque cegada por el sueño sea lo que más deseo además de que te fijes en mí. No puede ser, he de asumirlo.

Lo odio. Odio soñar con alguien y que sea tan genial que al día siguiente sea el centro de mi vida, sentir tantas cosas y hasta ser capaz de hacer una locura.
Es lo que hoy me pasa contigo, no logro sacarte de mi cabeza, ni un puto segundo. Es pensar en ti y sentir las mariposas batiendo las alas.
A pesar de que hace unos días dije lo contrario, hoy me encantas.
Me encantas ruborizada al cien por cien, seria conmigo, cuando hablas con firmeza sintiéndote segura, cuando no te dejo pasar y al rato vienes y me coges por detrás, en patinete o en bicicleta. De todas las formas.

Ojalá.

Ojalá dejar a un lado el sueño y que aunque sea un tercio del mismo se haga realidad.
No puedo, no puedo dejar de pensarte, de pensarlo, de desearte ni de desearlo.
Y tampoco puedo seguir así. Si no puedes estar en mi realidad de la forma en la que quiero prefiero olvidarlo, olvidarte.

Espero que sea como el resto de veces, un sentimiento pasajero fruto de un sueño revolucionario.
Que pasen un par de días, que salgas de mi cráneo y que todo siga como hasta ahora.

Sin embargo me miento, porque lo que de verdad deseo es que seas de mi mundo y que estés conmigo.
Pero viviendo el negativismo, sé que es imposible.


Hoy te quiero, espero que mañana no.




Por favor, sal de ahí.




PD: me he descargado hasta tu película favorita, es preocupante.