Uff, buah, pff o cualquier onomatopeya que se asemeje a un suspiro es la única manera adecuada de empezar hoy.
Y es que suspirando me has dejado cuando te has esfumado sin previo aviso; y ojalá hubieras estado realmente siquiera unos minutos, pero que va.
Te juro que lo he intentado, he intentado volver a dormirme y no sé si lo he conseguido o no, pero lo único que sé es que ya no estabas ahí.
Anoche no me dormí pensándote (creo), de hecho nunca he querido soñarte ni te he prestado mucha atención, pero joder, maldito subconsciente.
Me has desordenado el día y quién sabe si la vida (espero que no). Daría millones porque el jodido sueño se hiciese realidad. Absolutamente perfecto, tan célico que has traído de vuelta el mariposario. Y tú, ¿qué decir de ti? Nunca hubiera imaginado ni mucho menos querido verte como te veo ahora, porque me asusta, me aterra que dure esta sensación y aún más que se intensifique cuando te vea el par de horas que quedan para no volverte a ver ni a saber de ti jamás. Necesito conseguir algún dato tuyo y aferrarme a él para buscarte después.
Mierda. Tengo que dejarlo pasar, olvidarlo, ni siquiera sé si perteneces a mi mundo aunque cegada por el sueño sea lo que más deseo además de que te fijes en mí. No puede ser, he de asumirlo.
Lo odio. Odio soñar con alguien y que sea tan genial que al día siguiente sea el centro de mi vida, sentir tantas cosas y hasta ser capaz de hacer una locura.
Es lo que hoy me pasa contigo, no logro sacarte de mi cabeza, ni un puto segundo. Es pensar en ti y sentir las mariposas batiendo las alas.
A pesar de que hace unos días dije lo contrario, hoy me encantas.
Me encantas ruborizada al cien por cien, seria conmigo, cuando hablas con firmeza sintiéndote segura, cuando no te dejo pasar y al rato vienes y me coges por detrás, en patinete o en bicicleta. De todas las formas.
Ojalá.
Ojalá dejar a un lado el sueño y que aunque sea un tercio del mismo se haga realidad.
No puedo, no puedo dejar de pensarte, de pensarlo, de desearte ni de desearlo.
Y tampoco puedo seguir así. Si no puedes estar en mi realidad de la forma en la que quiero prefiero olvidarlo, olvidarte.
Espero que sea como el resto de veces, un sentimiento pasajero fruto de un sueño revolucionario.
Que pasen un par de días, que salgas de mi cráneo y que todo siga como hasta ahora.
Sin embargo me miento, porque lo que de verdad deseo es que seas de mi mundo y que estés conmigo.
Pero viviendo el negativismo, sé que es imposible.
Hoy te quiero, espero que mañana no.
Por favor, sal de ahí.
PD: me he descargado hasta tu película favorita, es preocupante.

No hay comentarios:
Publicar un comentario