Odio estar tan perdida, no encontrarme ni aunque me busque y temo ser la excepción del 'quien busca encuentra'.
Ha sido raro, estabas día sí, día también, y de repente desapareciste. No te busqué y como bien dijiste nos perdimos por descuidarnos.
Te echo de menos pero no parece que nada pueda volver a ser como antes. Joder.
Siempre es igual, quien mucho abarca poco aprieta y aquí no soy, ni eres, excepción.
No tienes ni idea de que cada día me culpo por no haberme atrevido a tiempo, porque pudiste haber sido lo mejor de mi presente y no fui capaz. No sabes cuanto me destrozó que después me confirmases que me hubieras seguido, y volviendo a estar dentro del universal, quien no arriesga no gana; y perdí por no arriesgar.
Me duele cuando pones canciones y no son las nuestras, cuando pones corazones de otros colores y sobre todo haber tenido que acostumbrarme a no tener ni tus buenos días ni tus buenas noches.
Echo de menos el viento helado cortándonos la cara cuando recorríamos Granada en moto y meter las manos en los bolsillos de tu chaqueta a fin de abrazarte con el pretexto de que se me estaban congelando. Y aunque parezca una tontería, también echo de menos que me digas que te duele la cabeza.
Supongo que te dolió esa foto, iba dirigida a otra y no fui consciente de que tú también estabas entre el público. Quizá eso te impidió buscarme mientras a mí me lo hizo el saberlo y la ridiculez que provocaría negarlo.
Y a día de hoy así estamos, queriéndonos sin querer y sin atrevernos más que a alguna charla fugaz, buscada por ambas. Ya no hay ni rastro de las horas y horas hablando, ni de las conversaciones sin fin.
Ojalá te duela tanto como a mí y algún día nos atrevamos a soltárnoslo porque a mí me jode tener que venir aquí a escribirte para que no lo leas, sin tener lo que hace falta para decírtelo a ti.
Odio la parte de mí que decide no echar de menos hasta pasado el tiempo, cuando ya es irrecuperable casi tanto como odio la que no es capaz de pronunciar un 'quédate' a tiempo.
Pero ambas se ven superadas por la parte orgullosa que no cede ni aunque esté a punto de perder lo que más quiere. Que triste.
Pero ambas se ven superadas por la parte orgullosa que no cede ni aunque esté a punto de perder lo que más quiere. Que triste.
Y más triste aún es estar tan confundida que ni siquiera sé si de verdad te echo de menos o es simplemente otra cosa a la que se quiere aferrar mi vacío.
Y por nunca saber nada pasa lo que pasa.
Es mi culpa, perdida y perdiendo.
Se esfuma y me quejo.
Se esfuma y me quejo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario