viernes, 2 de septiembre de 2016

AUTOPROMESAS

Un día me despertaré y ya no serás mi primer pensamiento al abrir los ojos. Dejarás de ocupar mi mente cada segundo y me daré el privilegio de expulsarte del mundo de mis sueños como tu hiciste conmigo en el 'real'.

Olvidaré la letra de las canciones que me dedicaste y al escucharlas no me sonarán a ti. Pasaré por cada uno de los sitios que establecimos como 'nuestros' y no desearé tu presencia. Miraré tus fotos, las mías que también eran tuyas y las nuestras y serán solo el recuerdo de un fuego incapaz de reavivarse.

Saldrás de trabajar y no encontrarás ningún mensaje mío, porque ya no sentiré la necesidad de escribírtelo. Releeré las conversaciones y quizá acuda la nostalgia pero no pasará de ahí.

Has vuelto a romper las promesas a pesar de tanto convencerme de que no lo harías.
Lo esperaba, aunque aún así te di esa segunda oportunidad que aparentemente tanto me demostraste merecer. No habías cambiado, ni mucho menos y si lo habías hecho, había sido a peor. No va a haber tercera; dos es suficiente, tres son multitud. ¿Pará qué? No tienes nada nuevo que ofrecerme ni yo a ti, lo hemos desgastado, abrimos la caja de sorpresas demasiado rápido y sin valorarlas.

Están muertas, las has matado a pesar de haberlas alimentado tanto en un principio. Les has cortado las alas y ya no podrán volver a ascender por el estómago recorriendo la ruta desde las costillas flotantes a las verdaderas, para llegar al corazón.
No te preocupes, así es el ciclo de la vida y yo me encargaré personalmente de enterrar cada una de esas nueve mariposas.

Poco a poco el oleaje será capaz de erosionar esa huella que dejaste hasta borrar por completo toda marca de su existencia, y entonces podré decir que te he superado.
Olvidado jamás porque me guste o no siempre serás parte de mi pasado pero llegará el momento en el que el sonido de tu nombre no hará a las mariposas retorcerse bajo tierra.
El tiempo hará su trabajo tarde o temprano.

Me prometo que pasaré página y de no ser posible, quemaré el libro, nuestro libro, ese que creíamos sin final, pero que aquí está, limitado, como todo y todos.

MENTIR

Sin quererlo un día mientes, a pesar de haberte convencido de que no lo harías nunca. Imprudente, sin pensar en las consecuencias que podría tener, elaboras y emites una pequeña mentira que modifica un poco los hechos y los vuelve a tu favor.
Un sabor amargo invade tu boca, juras y perjuras no volverlo a hacer.
Pasa un tiempo, ya ni recuerdas esa primera mentira y sin pensarlo, lo vuelves a hacer.

Pero ahí no acaba la cosa, poco a poco o con una velocidad vertiginosas las pequeñas mentiras empiezan a crecer y a ser cada vez más frecuentes. Te has dado cuenta de que mientras sean creíbles están de tu lado y te ayudan a aparentar ser mejor de lo que eres.
Cada vez más elaboradas, con más tergiversación de la verdad.

Y un día no encaja una pieza de ese enorme puzzle que es tu mentira y se desmorona, te desenmascaran, cayendo todas una tras otra, poniendo en duda también todas las verdades.

Es tarde, no puedes arreglar nada, cuanto más mientes más empeora, solo te queda resignarte a aceptar la opinión que tendrán de ti toda tu vida, un mentiroso.