sábado, 17 de diciembre de 2016

ARTE

Eres arte y no lo sabes, ni siquiera lo sospechas.
¿En qué momento y cómo se decide lo que es arte?

Catalogar algo como arte implica destinarlo únicamente a la observación, abstraerlo del mundo material y elevarlo a un nivel superior. Y eso es lo que hago contigo, te observo, e incluso te sueño.
Jamás te poseeré, ni quiero hacerlo porque ya sabemos que en el momento en el que lo hiciese dejaría de verte como arte y descenderías rápidamente hacia un nivel inferior.

¿Es lo que pasa siempre no? Conseguir algo que quiero y dejar de quererlo son dos estados tan diferentes que, viviendo entre caos, contradicción y bipolaridad, se suceden inmediatamente, pasando de lo primero a lo segundo en una porción mínima de tiempo.

Por eso no te conseguiré y seguiré observando tus facciones y proporciones como lo que son, arte en el relativismo de la belleza.
La elegancia de tus movimientos mientras me bailas cada canción nueva con tus ojos brillantes fijos en los míos que te observan como los del ciego que ve el mundo por primera vez.
Caminar de tu mano sintiéndome torpe mientras tú miras a los demás con superioridad por llevar a lo mejor del mundo a tu lado sin saber que eso mismo eres tú y la afortunada soy yo.
Que acerques peligrosamente tus labios a los míos y que cuando estén a punto de fundirse los retires.
Tener que volver a convencerme de que eres arte y no te puedo tocar.

Es innegable, me gusta observarte.
De poseerte ya se encargan mis sueños.

No eres como las demás, no eres común, he ahí lo que te convierte en arte.
Me fascina que no te dejes influenciar por quien me quiere hundir así como que la hayas calado, a ella y a otras tantas, desde el primer día. Me encanta que "estemos en todo" como tú lo llamas y tener nuestro lenguaje personal. Me gusta que me digas que soy muy grande y valgo mucho cuando tú eres enorme y vales más. Innefable es tu sonrisa y dos idiotas hipnotizados mis ojos cuando tienen el placer de observarla.

Me atrevo a sospechar con convicción que la forma en la que te veo es la misma en la que tú me ves a mí.
Y así es como [sobre]viven dos corazones enamorados que no se atreven a fundirse por considerarse cada uno inferior al otro.

ARTE x ARTE = X, ecuación de segundo grado en la que X puede adquirir dos valores: X = caos o X = perfección.
Dos posibles soluciones matemáticas, una única opción en la realidad y ninguna nos atrevemos a formular la ecuación, siendo necesario únicamente un beso en el que nos volvamos una para efectuar la multiplicación.
Quizá por miedo a la perfección o con más probabilidad, por temor al caos.
Por negarnos a dejar de observarnos como arte individual.

Sea como sea de momento me conformo con am[arte]. Sin tenerte.




Deseándote.

No hay comentarios:

Publicar un comentario