Joder, es tan fascinante cómo un sueño puede convertirse en realidad de un día a otro que hasta asusta.
Cómo el límite entre lo supuestamente imposible y la realidad puede ser transpasado en solo un instante.
Cómo el límite entre lo supuestamente imposible y la realidad puede ser transpasado en solo un instante.
Después de un par de semanas pasando prácticamente todos los días juntas, ocurrió.
Fueron semanas de hacerme la comida, de ganarte apuestas, de hincharnos a comer y a abrazos, de tener kilos de más de amor, de hablar indefinidamente, de traerte tus caramelos favoritos y que te encanten o de matarte a cosquillas y a bocados.
Las mismas que han sido culpables de que ambas tengamos que ir a septiembre, yo con selectividad y tú con el TFM.
Me prometiste que si entraba en medicina me besarías pero ante el panorama de fracaso presente hicimos un amago de olvidarlo.
Un par de días de llanto y 'bah, ¿cuándo nos vemos? Si de todas formas ya vamos a septiembre'.
Fueron semanas de hacerme la comida, de ganarte apuestas, de hincharnos a comer y a abrazos, de tener kilos de más de amor, de hablar indefinidamente, de traerte tus caramelos favoritos y que te encanten o de matarte a cosquillas y a bocados.
Las mismas que han sido culpables de que ambas tengamos que ir a septiembre, yo con selectividad y tú con el TFM.
Me prometiste que si entraba en medicina me besarías pero ante el panorama de fracaso presente hicimos un amago de olvidarlo.
Un par de días de llanto y 'bah, ¿cuándo nos vemos? Si de todas formas ya vamos a septiembre'.
Martes trece, nunca olvidaré esa noche. Tu forma de mirarme cada segundo y tus abrazos constantes en medio de la calle. Cómo te gustaba picarme e intimidarme sabiendo que ahora que te quiero no puedo soportarlo y cómo me gustaba a mí darte bocados y hacerte la fuente lacerta.
Era raro, lo noté y efectivamente el jueves noche o la madrugada del viernes (relatividad del tiempo) me lo confesaste.
Bajo promesa de un incentivo, tras un par de cobras y después de jurar y perjurar que no iba a volver a intentar besarte, me besaste tú. Un poco, por no decir bastante sorprendida fui consciente de que prácticamente lo había conseguido.
Dos segundos y estaba ahí, maldito 226. Menos esperada aún que la primera, nuestros labios se fundieron otra vez. Y te fuiste, y te llamé platónica, me dijiste que podía ir quitando ese término, y fui consciente. Me había besado mi amor platónico.
Dos segundos y estaba ahí, maldito 226. Menos esperada aún que la primera, nuestros labios se fundieron otra vez. Y te fuiste, y te llamé platónica, me dijiste que podía ir quitando ese término, y fui consciente. Me había besado mi amor platónico.
La noche siguiente me llamaste para decirme sin rodeos que llevabas toda la semana intentando insinuarme que me quedara en tu casa el jueves porque querías darme la sorpresa de ir a ver las estrellas, pero que yo no lo pillaba.
Te dije que sí y rechacé el resto de planes.
Te dije que sí y rechacé el resto de planes.
A las tres de la tarde estábamos en la feria comiendo de gratis y bebiéndonos hasta el agua de los floreros. A las siete estabas pidiendo en la sala que pusieran nuestra canción. A las doce, tú semi sobria y yo hiper ebria, dijiste que nos íbamos. Tras la dura travesía haciendo ochos hasta el coche, condujiste hasta tu casa de campo. Consciente de mi mal estado no fuimos al monte, simplemente tras el tour tourístico hogareño salimos al balcón y me nombraste cada una de las estrellas que se veían así como me explicaste cómo distinguir las estrellas azules por su tintineo.
Me abrazaste y sin saber cómo ni por qué me besaste. El siguiente corrió de mi cuenta y tras soltarte un 'anda, pero si no me has hecho la cobra' te echaste las manos a la cabeza y repetiste insaciable 'mierda, mierda, mierda, es verdad'. Te rayaste muchísimo pero no podías parar de besarme.
Entonces dijiste 'no, no, no, a mí no me gustan las mujeres, a mí me gustas tú' y me sentí realizada. Ahora aún más al saber que soy la única mujer con quien has sentido algo superior a una amistad hasta el punto de besarme. En tus propias palabras, 'La gran excepción'.
'Yo nunca me habría imaginado poder llegar a sentir algo así por alguien de mi mismo sexo'.
'Me reía de quien decía que era heterosexual pero se había enamorado solo de una chica pero joder, ahora lo entiendo'.
'Te confieso que el martes fui consciente de que quería besarte y joder, menudo atentado contra mis principios. Estábamos tan cerca que mi mente iba a explotar'.
Fue gracioso, era un mundo para ti y me encantó observar tus reacciones en cadena. Pánico y sorpresa en estado puro.
Me preguntaste si podías dormir conmigo y obviamente era lo que queríamos ambas. Bendita noche de cosquillas y besos infinitos.
Juro que abrir los ojos, verte abrazándome y que me beses no tiene precio.
Que jodidas van a ser las noches sin ti. Y
qué no daría por repetir esa noche. A saber cuando nos vemos otra vez pero espero que lo que sea que tengamos no se acabe. Nunca. Es genial.
qué no daría por repetir esa noche. A saber cuando nos vemos otra vez pero espero que lo que sea que tengamos no se acabe. Nunca. Es genial.
Recuerdo tu pregunta de '¿Cómo te sientes al conseguir lo que querías?' y mi respuesta de 'Triunfadora'.
Es asombroso lo real de la expresión 'No hay imposibles, solo improbables' y cómo se puede degradar la idea de amor platónico haciéndola descender a lo terreno al convertirlo en amor real. Cómo algo que aparentemente no ocurriría nunca acaba pasando.
Es jodido echarte de menos cada segundo y necesitar esos besos tan ansiados, y adelantados a la supuesta promesa.
Joder, ya no estás.
Ahora me toca soñarte, como el primer día. Ojalá verte otra vez a mi lado al abrir los ojos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario